lunes, 21 de agosto de 2006

Una solita, y dos con Sal.

A media tarde cuando apenas estoy despertando, noto que el sol no es apreciado, indiferente el calor a los caprichos mundanos, vuelve en agua a las pieles, y terminan por evaporarse las fragancias de árboles y piedras, empieza el verdadero calvario de los espacios cerrados, de los caminos mutuos, de las manos en alto, solo tu sigues inmaculada, sonriendo, segura de ti, intimidante y cierto mía, aunque sea por instantes, aunque sea en pensamientos, yo puedo decir que a media tarde, el día se vuelve de lo mas lindo, a media tarde me despierto y tu risa despierta lo que no tengo.


A.N.

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